El punto de ruptura
y el compromiso con nuestros vecinos
Durante 7 años, en HERCOLA hemos puesto nuestra alma, nuestro sudor y nuestra maquinaria en cuidar los campos de Segorbe. Hasta hace poco, entregábamos nuestra excelente cosecha de oliva Serrana a la cooperativa local. Pero ese modelo tradicional, con pagos tardíos y precios que apenas cubren los gastos, no hacía justicia al valor de nuestro aceite.
Por eso, hemos dado un paso al frente con el Ducado de Segorbe: queríamos que nuestro propio esfuerzo tuviera un beneficio justo y directo. Pero nuestra visión no termina ahí. En Hercola, entendemos que somos parte de una comunidad. Por ello, seguimos comercializando también el aceite de la cooperativa San Isidro de Segorbe. Lo hacemos para asegurar que nuestros compañeros agricultores de la ciudad también tengan salida para su producto y para que la riqueza de Segorbe no se pierda.
Además, trabajamos activamente las tierras de otros agricultores locales, ofreciendo nuestra experiencia y maquinaria para mantener vivos sus olivares.
El equipo
Pasión por la Tierra y Solidaridad
En Hercola no somos una oficina comercial; somos gente de campo y taller, con un fuerte sentido de comunidad:
Roberto:
Es el corazón en el campo. Un enamorado del tractor que entiende cada palmo de tierra y trabaja no solo en nuestros olivos, sino también ayudando a mantener los de nuestros vecinos.
Javier y el equipo técnico:
Aportamos la precisión. Como expertos en maquinaria (Servicio Oficial STIHL), aplicamos en nuestras instalaciones y en el cultivo los más altos estándares tecnológicos, beneficiando no solo nuestra producción sino también la de aquellos agricultores que confían en nosotros para cuidar sus tierras.
Nuestra misión
Un Ciclo Justo y Solidario
Al comprar una botella de Ducado de Segorbe o Secreto de Hercola, usted no solo adquiere un AOVE de una calidad excepcional (100% Variedad Serrana de Espadán). Usted está financiando directamente:
La supervivencia de los agricultores:
Sin intermediarios que se queden con el margen, asegurando un precio justo para el productor.
La inversión en el campo:
El dinero llega a tiempo para pagar los gastos de la próxima cosecha, tanto la nuestra como la de nuestros compañeros.
La pureza del producto:
Aceite que sale de nuestras manos y llega a las suyas, con nombre, apellidos y fecha de cosecha, garantizando la trazabilidad.
